Ecografía endoanal: qué es, cómo se hace y cuándo es necesaria
Una ecografía endoanal permite ver lo que la exploración clínica no alcanza: el canal anal y los esfínteres por dentro. Se hace en pocos minutos, no suele doler y no necesita preparación especial.
Es una prueba de imagen que usa ultrasonidos para ver en tiempo real el canal anal, los dos esfínteres (el interno y el externo) y los tejidos que los rodean. No es una intervención. Enseña lo que hay debajo de la piel y de la mucosa, donde no llegan ni la vista ni la palpación.
Se hace con una sonda ecográfica pensada para el canal anal y no usa radiación. Permite detectar una fístula (el trayecto que comunica el canal anal con la piel), una bolsa de pus (absceso) o una rotura del esfínter (como un desgarro tras el parto).
No es la ecografía que se hace para estudiar la próstata. La endoanal estudia el canal anal y los esfínteres.
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¿Qué enfermedades ayuda a diagnosticar?
Nos ayuda sobre todo en cuatro situaciones:
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Fístulas anales y abscesos
Permite ver el trayecto de una fístula anal, su relación con el esfínter y si hay una colección de pus asociada. Es la información necesaria para elegir una técnica que trate la fístula sin dañar la continencia.
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Lesiones del esfínter e incontinencia fecal
Muestra si el esfínter está roto o adelgazado, por ejemplo después de un parto o de una cirugía previa. Es una de las claves para el estudio de la incontinencia fecal.
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Dolor anal sin causa visible
Cuando la exploración no encuentra nada y aun así duele, la imagen puede descubrir un absceso profundo que lo explique y, a veces, una alteración del esfínter. Es una de las pruebas que se usa en el dolor anal crónico.
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Sospecha de tumor en el ano
Si la exploración hace sospechar una lesión, la ecografía ayuda a medir hasta dónde llega. En ese caso te derivamos a una unidad oncológica especializada.
Ninguna imagen sustituye a la consulta: la ecografía es una pieza más, y el diagnóstico lo completamos con tu historia y la exploración.
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¿Cuándo debo hacerme una ecografía anal?
Cuando la exploración no basta para entender qué ocurre, o cuando el resultado va a cambiar lo que se va a hacer. Por ejemplo, si tienes:
Supuración, un orificio que da pus o abscesos que se repiten.
Escapes de heces o gases, sobre todo después de un parto o de una operación.
Un dolor anal que no se va y para el que nadie encuentra causa.
Una fístula compleja o ya operada, y conviene conocer el trayecto antes de elegir la técnica.
Una cirugía previa del esfínter y quieres comprobar cómo ha quedado.
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Cómo realizamos una ecografía anal: paso a paso
La prueba dura unos 15 minutos.
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Antes de empezar se te explica en qué consiste, se resuelven tus dudas y se comprueba cómo te encuentras.
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Te tumbas de lado en la camilla, normalmente sobre el lado izquierdo y con las rodillas dobladas.
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Se introduce la sonda con suavidad. Es una sonda ecográfica lubricada, pensada para el canal anal.
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Las imágenes se ven en tiempo real. Mientras se mueve la sonda, aparecen en la pantalla los esfínteres, las paredes del canal y los tejidos que los rodean.
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Se retira la sonda. Puedes vestirte y se te explica cómo recibirás los resultados.
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¿Duele realizarse esta prueba?
No suele doler. Lo habitual es notar la sonda y cierta presión mientras se mueve, y no requiere sedación ni ingreso.
Si hay una fisura, un absceso u otra lesión dolorosa, puede molestar más. Cuéntalo antes de empezar para decidir cómo y cuándo hacerla. Si en algún momento necesitas parar, se para.
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Preparación: ¿hace falta un enema o ir en ayunas?
No hace falta ninguna: ni enema, ni ayuno, ni sedación. Puedes comer con normalidad y seguir tu rutina antes de la prueba.
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Resultado: qué enfermedades se pueden detectar
Las imágenes muestran las capas de la pared del canal anal y los dos esfínteres. En el resultado se busca, sobre todo:
Una fístula: por dónde va el trayecto y cuánto esfínter atraviesa.
Un absceso cerca del canal anal, incluso cuando no se ve ni se palpa desde fuera.
Un defecto del esfínter: una rotura o un adelgazamiento, y en qué zona está.
Lesiones en la pared del canal que hagan sospechar un tumor, que habría que confirmar con otras pruebas.
Qué decisiones pueden tomarse tras los resultados
Con las imágenes se puede:
Ver si hay algo que requiera tratamiento o buscar la causa por otro camino, por ejemplo con una manometría.
Confirmar una fístula o un absceso y decidir qué técnica los trata mejor y protege el esfínter. En una fístula compleja o recurrente puede hacer falta completar el estudio con una resonancia magnética.
Valorar, si hay un defecto del esfínter, si basta un tratamiento conservador, como la fisioterapia de suelo pélvico, o si conviene operar.
Derivarte a una unidad oncológica si se detecta algo que haga sospechar un tumor.
Se te explica con calma qué se ha visto y qué opciones tienes.
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Ecografía anal o manometría rectal: ¿cuándo se pide cada prueba?
Las dos estudian la misma zona, pero una mira la forma y la otra el funcionamiento.
Ecografía endoanal · Imagen
Es una prueba de imagen.
Muestra cómo son los esfínteres y los tejidos que los rodean.
Permite ver si hay un trayecto, un absceso o una rotura.
Manometría rectal · Función
Es una prueba de función.
Mide cuánta fuerza tienen los esfínteres.
Muestra cómo se coordinan al evacuar.
Se complementan
Se complementan. La ecografía deja ver si el esfínter está íntegro o si hay una fístula o una colección de pus. La manometría rectal dice después si, aun estando íntegro, trabaja bien. Si se sospecha una fístula, la que más aporta es la imagen. Si el problema es el estreñimiento o la dificultad para evacuar, suele aportar más la manometría.
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Reserva tu ecografía endoanal en Madrid con la Dra. Cuiñas
Puedes reservar tu ecografía con la Dra. Karina Cuiñas León, cirujana colorrectal. La consulta está en Pozuelo de Alarcón, en Madrid.
Reserva
Antes de pedirla se comprueba que la imagen va a servir para decidir algo: si no cambia el plan, no se pide.
La Dra. Cuiñas, cirujana colorrectal, plantea la ecografía cuando la imagen puede cambiar el rumbo: elegir una técnica para una fístula que cuide la continencia, entender un dolor que nadie explica o valorar qué hacer con un esfínter lesionado.
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Qué se espera ver
Antes de pedirla se explica qué se espera ver y qué decisión depende de ello.
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Fisioterapia especializada
Si el resultado apunta a un tratamiento conservador, colabora con la clínica una fisioterapeuta de suelo pélvico especializada en coloproctología.
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Más de 11 años de experiencia
Formada en coloproctología en el Reino Unido (St Mark’s Hospital, The Royal Wolverhampton NHS Trust, Guy’s and St Thomas, y Ashford and St Peter’s) y autora del libro Tripas en acción (Editorial Vergara, 2023).
Preguntas frecuentes
¿Necesito un enema antes de la ecografía endoanal?
No. No hace falta enema, ayuno ni sedación.
¿Una ecografía endoanal es lo mismo que una transrectal de próstata?
No. La endoanal estudia el canal anal y los esfínteres, por ejemplo para ver una fístula, un absceso o una lesión del esfínter. La transrectal de próstata estudia la próstata a través del recto. Son pruebas distintas por su objetivo, y conviene no confundirlas al buscar precio o pedir cita.
¿Se puede hacer con hemorroides, una fisura o estando embarazada?
Sí, en general. Una fisura o unas hemorroides dolorosas pueden cambiar el mejor momento para hacerla, así que cuéntalo al pedir cita. El embarazo no supone un riesgo para el feto, aunque cada caso se valora de forma individual, sobre todo si el embarazo es de riesgo.
¿La ecografía endoanal sustituye a la resonancia magnética?
Ambas pruebas son útiles para estudiar las fístulas perianales. En una fístula sencilla, la ecografía suele dar la información que hace falta. En una fístula compleja o recurrente, la resonancia puede aportar más para ver los trayectos secundarios complejos. Qué prueba te conviene lo decide la especialista según tu caso.